Chamanes y lamas budistas: Tolerancia mutua y respeto social

El concepto de Bön Chamanístico Ancestral (a menudo denominado por los eruditos como Dömai Bön o Bön pre-budista) representa la capa más antigua de la espiritualidad tibetana. A diferencia del Yungdrung Bön moderno (que funciona como una iglesia monástica), el chamanismo ancestral no estaba orientado a la iluminación espiritual ni al escape del Samsara, sino a la supervivencia, el equilibrio ecológico y la negociación con el mundo invisible.

Las prácticas y la cosmovisión de este chamanismo del Himalaya se estructuran bajo los siguientes pilares:
1. La Cosmología de los Tres Mundos
Los antiguos tibetanos concebían el universo dividido en tres planos verticales, densamente poblados por espíritus que interactuaban constantemente con los humanos:
  • Lha (El Cielo): El plano superior, habitado por deidades celestiales y benévolas asociadas con la luz, el clima y la fortuna del clan.
  • Nyand (La Tierra): El plano del medio, habitado por espíritus de la naturaleza que residen en árboles, rocas y, de manera muy especial, en las montañas sagradas. Eran sumamente territoriales y se ofendían si se contaminaba el agua o se destruía el paisaje.
  • Lu (El Subsuelo y las Aguas): El plano inferior, habitado por criaturas subterráneas y acuáticas (similares a las Nagas indias) asociadas con la fertilidad de la tierra, la riqueza, pero también con enfermedades si se les perturbaba.
2. El Rol del Chamán (Bönpo) ancestral
En esta época, el Bönpo no era un monje con votos de celibato, sino un sanador, mago, astrólogo y psicopompo (guía de almas). Sus funciones principales incluían:
  • Exorcismo y Apaciguamiento: Si alguien caía enfermo, se asumía que un espíritu de la naturaleza (Nyand o Lu) había robado su energía vital (La) debido a una ofensa. El chamán entraba en trance para negociar o someter al espíritu.
  • Rituales Funerarios Complejos: Una de las tareas más cruciales era guiar el alma del difunto a través de los peligrosos reinos de la muerte para evitar que se convirtiera en un fantasma errante que dañara a los vivos.
  • Adivinación y Astrología: Usaban hilos de colores, caparazones de tortuga, dados y la observación de los astros para predecir el éxito de las cosechas, las guerras o los matrimonios del clan.
3. Técnicas de Éxtasis y Rituales de Sangre
  • El Tambor Chamánico: El tambor de una sola cara era el instrumento central. Su ritmo constante permitía al chamán alterar su estado de conciencia y "viajar" espiritualmente a los reinos superiores o inferiores.
  • Sacrificios Reales: A diferencia del Tíbet actual, el chamanismo ancestral recurría a sacrificios rituales de animales (caballos, ovejas o yaks) durante los juramentos de los reyes, tratados de paz y entierros reales para sellar pactos espirituales de gran envergadura.
4. Su Huella en el Tíbet Contemporáneo
Aunque el budismo y el Yungdrung Bön institucionalizado prohibieron los sacrificios de sangre y reformaron la filosofía, el chamanismo ancestral nunca desapareció del todo. Sigue vivo hoy en día a través de:
  • Las Banderas de Oración (Lungta): Diseñadas originalmente para armonizar los elementos naturales y apaciguar a los espíritus locales del viento y la montaña.
  • Las Ofrendas de Humo (Sang): La quema ritual de ramas de enebro para purificar el ambiente y alimentar aromáticamente a las deidades locales de la tierra.
  • Los Oráculos Estatales: La práctica de que un espíritu o deidad posea el cuerpo de un médium (como el famoso Oráculo de Nechung) proviene directamente de las raíces de trance del Bön primitivo.
Cómo conviven hoy en día los chamanes rurales en las regiones históricas de Amdo (noreste) y Kham (este) con los monjes budistas
Hoy en día, la convivencia entre los lamas (monjes budistas y del Yungdrung Bön) y los practicantes de rituales de herencia chamanística ancestral en las zonas rurales del Tíbet —especialmente en regiones orientales como Amdo y Kham— se basa en una profunda simbiosis y división del trabajo espiritual, más que en una rivalidad. 
Aunque históricamente hubo periodos de tensión, el pueblo tibetano actual adopta un enfoque pragmático y sincrético ante lo sagrado. Su convivencia se articula de las siguientes maneras: 
1. Una clara división del trabajo
En las aldeas rurales, los habitantes diferencian claramente para qué sirve cada tipo de especialista: 
  • Los Monjes y Lamas (Budistas o Bönpos monásticos): Se ocupan de los asuntos trascendentales y del "más allá". El monje asiste cuando se requiere meditación profunda, enseñanzas filosóficas, acumulación de buen karma y, sobre todo, para guiar la conciencia tras la muerte para una buena reencarnación. 
  • Los Chamanes u Oráculos Locales (Prácticas ancestrales): Se ocupan de las emergencias de la vida cotidiana y de los asuntos del "más acá". Si un aldeano enferma repentinamente, si hay sequía, si se pierde el ganado o si se sospecha de la ira de un espíritu de la montaña por haber talado un bosque, se acude al chamán del pueblo. 
2. Cooperación en el mismo espacio (El sincretismo doméstico)
En las celebraciones familiares o comunitarias de las regiones del Himalaya, es muy común ver a monjes y chamanes compartiendo el mismo patio o ritual, cada uno invocando a su propio panteón para el bien común de la comunidad: 
  • Mientras el monje o lama se sienta en un altar elevado leyendo los textos sagrados (Sutras), el especialista ritual local puede estar en trance o realizando adivinaciones a pocos metros. 
  • Ambos se complementan sin contradicción: la gente del pueblo considera que el universo invisible es demasiado amplio y complejo como para ignorar a los espíritus de la tierra o a los Budas. 
3. La "Budaización" de los espíritus locales
La teología budista tibetana resolvió la coexistencia asimilando los elementos del chamanismo ancestral. 
  • Los antiguos e impredecibles espíritus chamanísticos de la naturaleza (Lha, Nyand, Lu) fueron sometidos simbólicamente por grandes maestros históricos, como Padmasambhava.
  • Hoy en día, los monjes budistas reconocen a estas deidades locales, pero las consideran protectores jurados del Dharma (los Dharmapalas). Por lo tanto, los propios monjes rinden culto a los espíritus de las montañas, utilizando los antiguos ritos de humo de enebro ancestrales (Sang) integrados en la liturgia del monasterio. 
4. Chamanes y lamas budistas: Tolerancia mutua y respeto social 
La persecución o censura entre ambas corrientes ha quedado en el pasado. Hoy en día, la identidad cultural tibetana busca mantenerse unida frente a las presiones de la modernización. Los practicantes del chamanismo rural (a veces llamados Lhapa o Pawo) operan con el respeto de su comunidad y, a menudo, buscan la bendición de los altos lamas budistas para realizar sus actividades de sanación, asegurándose de que sus prácticas sigan el principio de la no violencia y no incluyan sacrificios de sangre.
Resulta chocante cómo los oráculos oficiales del Tíbet entran en trance en pleno monasterio budista, y los complejos rituales de rescate del alma que realizan hoy en día en las montañas de Amdo.